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viernes, 19 de abril de 2013

05 Bosque sin luna

Siento tus manos frías como el hielo y entiendo que ya no puedo hacer nada, ahora estoy sola. Miro a mi alrededor y sólo veo las sombras de los árboles erguirse en la infinidad de la noche. A este bosque, que se ha tupido a lo largo de los años, una total oscuridad como la hoy lo convierte en el escenario ideal para un baño de sangre. Maldita sea la hora cuando te dije que acampáramos acá. Si tan solo nos acompañara la luz de la luna, vería que hay más allá de mis pies. Te pido perdón, mientras lloro junto a tu cuerpo muerto. Perdón por dejarte, perdón por no poder salvarte, perdón pero tengo que huir.
Levanto mis rodillas del suelo, seco mi cara, trato de respirar sin hacer ruido. Tengo que escuchar lo más que pueda. Un paso en falso significa una muerte segura. Si quiero continuar con vida debo pensar antes de actuar. El silencio invade esta triste escena, apenas oigo el sonido del viento entre las hojas de los árboles. Pero, sin embargo, sé que alguien más está por ahí, acechando.
Camino despacio entre tanta maleza. El miedo me hace temblar de la cabeza a los pies. No quiero morir ahora. El recuerdo de los gritos me hace estremecer, no entiendo como después de estar en esa masacre yo aún estoy viva.
Un ruido me hace salir de mi trance. Es un crujir de hojas secas, claramente, una pisada. El pánico se adueña de mi y corro. Siento que me quedo sin aliento, pero no puedo parar ahora, cuando sé que está tras de mi. Sigue mis pasos, corre tan rápido como yo. No quiero sentir su estocada en la espalda. ¡No! Giro justo a tiempo para detener su brazo. Caemos juntas al piso, todo el peso de su cuerpo está sobre el mio. Grito, pero no por dolor o miedo, si no por furia. ¡La odio! Mataste lo que más amaba, lo mataste. La tomo del pelo y le pego con mi puño derecho en la cara. No puedo olvidar el cuchillo. Intenta herirme sin conseguirlo. De un empujón logro sacármela de encima. Tengo suerte y golpea contra un árbol. Me las vas a pagar perra.
Acabo de darme cuenta que está aclarando, en pocas horas sale el sol, ya no voy a poder esconderme. No puedo volver a huir. Esto tiene que terminar. Es ahora o es la muerte. Miro con repugnancia su cara de felicidad, su cara llena de sangre, por fin veo su cara. Pero eso no me importa, voy a asesinarla por lo que hizo. El odio controla cada célula de mi cuerpo. 
Mientras larga una carcajada se abalanza para cortarme a sangre fría. Otra vez paro su golpe, pero esta vez no caigo. Le aprieto con fuerza la muñeca hasta que cae su arma. Tengo que ser rápida y efectiva. Un rodillazo en estómago la deja sin aliento. Dos puñetazos en el rostro la confunden. Tomo el cuchillo y un corte en el cuello basta para verla agonizar hasta morir.

6 comentarios:

  1. Buen trabajo! Lograste capturar la tensión de unos momentos.

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  2. Sí, es cierto!!! Me quedé con las ganas de saber qué y quién!

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    1. Gracias por el comentario Rosa. La verdad q la mayoría de mis historias son así, te dejan con muchas intrigas jeje. Q bueno q te haya gustado.

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  3. Vaya, me has dejado con ganas de saber más, muy bien! :)

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    1. Nunca hago continuaciones de mis historias, no creo q está sea la excepción jeje Gracias por el comentario =)

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